Nunca voy a salir de este agujero. Claves más allá de la psicología

«Es que no tengo tiempo para mí»…

Es una de las frases que más escucho. La escucho en mis sesiones. La escucho entre amigas.

La escucho en mujeres que trabajan fuera de casa, en madres, en emprendedoras, en cuidadoras… Mujeres que sostienen muchas responsabilidades y que, sin darse cuenta, SIEMPRE se quedan para el final de la lista.

Hace unos días me encontré con una amiga en una tienda. Mientras hablábamos, me dijo exactamente eso: «No tengo tiempo para mí»

Y mi respuesta fue muy sencilla:

¿Y cuánto tiempo necesitas realmente para empezar a cuidarte?

Porque muchas veces pensamos que el AUTOCUIDADO significa disponer de una hora libre, ir a un spa o pasar una tarde entera haciendo algo para nosotras (que si lo puedes hacer sería MARAVILLOSO!!!!!).

Pero la realidad es que cuidar de ti puede empezar con cinco minutos.

  • Cinco minutos para respirar.
  • Cinco minutos para cerrar los ojos.
  • Cinco minutos para escuchar cómo estás.
  • Cinco minutos para volver a ti.

El gran ERROR: Creer que cuidarte puede esperar

Vivimos con la sensación de que primero hay que terminar el trabajo. Después atender a la familia. Responder mensajes. Hacer la compra. Organizar la casa. Resolver problemas…

Y cuando por fin llega un momento de calma…

Ya no queda energía.

Nos convencemos de que mañana será un mejor día para empezar.

Pero ese mañana suele convertirse en semanas, meses o incluso años.

Y mientras tanto, nuestro cuerpo y nuestra mente siguen acumulando tensión.

Tu cuerpo siempre encuentra la forma de hablar

El cuerpo tiene una enorme capacidad para adaptarse. Durante un tiempo aguanta el estrés, la falta de descanso, las preocupaciones y la presión del día a día.

Pero llega un momento en el que necesita hacerse escuchar. A veces lo hace a través de:

  • Contracturas musculares.
  • Dolores de cabeza.
  • Insomnio.
  • Cansancio constante.
  • Problemas digestivos.
  • Irritabilidad.
  • Ansiedad.
  • Sensación de no poder más.

No aparecen de un día para otro. Son pequeñas señales que, muchas veces, llevamos tiempo ignorando.

¿Por qué muchas personas enferman justo en vacaciones?

Seguro que conoces a alguien. O quizá te ha pasado a ti.

Llega el momento de las vacaciones y, en lugar de sentirte llena de energía, aparecen los dolores, el agotamiento o incluso una gripe.

No es casualidad.

Durante meses has mantenido el cuerpo en un estado de alerta para responder a todas tus obligaciones.

Cuando por fin bajas el ritmo, el organismo deja de sostener esa tensión constante y aparecen síntomas que habían permanecido ocultos.

Por eso muchas personas sienten que «se ponen malas» justo cuando empiezan a descansar.

En realidad, el cuerpo llevaba tiempo pidiendo una pausa.

Simplemente, hasta ese momento no había podido expresarlo.

El AUTOCUIDADO no es egoísmo, es prevención

A veces pensamos que dedicar unos minutos a nosotras mismas es un lujo. O incluso sentimos culpa. Pero la realidad es justo la contraria.

Cuando tú estás bien:

  • Tienes más paciencia.
  • Tomas mejores decisiones.
  • Gestionas mejor el estrés.
  • Disfrutas más de las personas que quieres.
  • Afrontas los imprevistos con mayor calma.

Cuidarte no significa dejar de cuidar a los demás. Significa tener la energía necesaria para hacerlo sin olvidarte de ti.

¿Y si empezaras con solo cinco minutos?

No necesitas cambiar toda tu rutina de un día para otro. Empieza por algo pequeño…

  • Respira profundamente.
  • Haz una breve práctica de sofrología.
  • Da un paseo sin mirar el móvil.
  • Escucha una meditación.
  • Observa cómo te sientes.

Esos pequeños momentos no solucionarán todos tus problemas, pero sí envían un mensaje muy importante a tu cuerpo y a tu mente:

«También eres una prioridad.»

¿Cómo puede ayudarte la Sofrología?

La Sofrología es una disciplina que combina respiración consciente, relajación dinámica y visualización para ayudarte a recuperar el EQUILIBRIO entre cuerpo, mente y emociones.

No busca añadir más tareas a tu agenda. Al contrario.

Te ofrece herramientas sencillas que puedes integrar en tu día a día, incluso cuando sientes que no tienes tiempo.

Con una práctica constante puedes aprender a:

  • Reducir el estrés antes de que te desborde.
  • Liberar tensiones físicas y mentales.
  • Dormir mejor.
  • Recuperar energía.
  • Escuchar las necesidades de tu cuerpo.
  • Afrontar el día con mayor serenidad.

Porque cuidar de ti no consiste en hacer más. Consiste en aprender a PARAR cuando lo necesitas.

No esperes a que tu cuerpo te obligue

Muchas personas empiezan a cuidarse cuando el cuerpo ya ha dicho «Hasta aquí».

Cuando aparece el insomnio. La ansiedad. El agotamiento. O el dolor.

Pero no hace falta llegar a ese punto.

Escucharte hoy puede evitar que mañana tu cuerpo tenga que gritar para llamar tu atención.

Regálate unos minutos para volver a ti

Si sientes que llevas demasiado tiempo posponiéndote, quizá este sea un buen momento para empezar a cambiarlo.

No necesitas hacerlo sola.

Si quieres descubrir cómo la Sofrología puede ayudarte a gestionar el estrés, recuperar energía y volver a sentirte en equilibrio, estaré encantada de acompañarte.

Escríbeme sin compromiso y valoraremos juntas QUÉ necesitas en este momento.

Porque cuidar de ti no es un premio que te ganas cuando terminas todas tus obligaciones.

Es una necesidad.

Y también una forma de cuidar de las personas que más quieres.

Cuando estás pasando por un duelo esta frase pasa por tu cabeza continuamente. Piensas que no vas a salir de ese agujero, has perdido a un ser querido y no sabes por dónde empezar. Pasado el tiempo, puede que esa frase aparezca, de vez en cuando, en tu mente pero es necesario que aprendas a ser amable contigo y decirle “que se vaya”.

La psicología, el primer recurso.

Con mucho trabajo de autoexploración, de entender lo que te ha pasado, y de encontrar respuestas.

Los primeros meses, cuando fallece una persona querida, es normal sentirse en estado de shock y no ser muy consciente de lo que te ha ocurrido. Vas a echarle de menos y querer que esté a tu lado para abrazarle, besarle, morderle, gritarle…. pero no está.

A muchas personas que han perdido a su pareja se les hace dura la noche porque ahí es donde notan su ausencia. En ese momento, acudir a profesionales de la psicología, suele ser de gran ayuda y la opción más inmediata. Son momentos muy duros en los que no sabes por dónde tirar, no sabes qué hacer con tu vida, no encuentras tu camino…

Otras formas de abordarlo, complementarias con la psicología.

Por experiencia propia, quiero compartir la actividad que desarrollan tres profesionales, que han jugado un papel muy importante en mi propio proceso y que utilizan técnicas y abordajes complementarios a la tradicional psicología. A veces, cuando las personas nos encontramos perdidas, necesitamos avanzar y probar otras opciones que nos permitan avanzar.

Natalia Idoeta.

Natalia trabaja con grupos de mujeres donde, cada una, acude con su historia o realidad y la comparte con el resto. Nos enseña a gestionar, tratar, entender, escuchar o lo que sea que necesites en ese momento. Además, en el grupo no hay juicios, te sientes libre y respetada para expresar lo que sientes o piensas.

Esto es muy importante porque cuando estás viviendo un duelo lo último que quieres es que alguien haga juicios sobre ti o sobre tus sentimientos. Necesitas a personas que sepan escuchar y que, sin decirte nada, te sostengan con un abrazo, un beso o una simple mirada.

Con Natalia te das cuenta de dar gracias a la vida. No por el fallecimiento de tu ser querido, sino por el aprendizaje que haces de ello. Aprovechas el momento para aprender y construir algo nuevo, más fuerte y lleno de amor.

Sofrología, con Angeline Danel.

En mi caso particular, descubrir a Angeline Danel fue una bendición. Con ella podrás poner en práctica la Sofrología, una disciplina que te ayudará a gestionar mejor tus emociones, a ganar en autoestima, a enfrentarte a tus miedos, a dar gracias a la vida y a tener esperanza, armonía y paz.

A través de la sofrología puedes aprender nuevas herramientas como las visualizaciones y las técnicas de relajación, que aportan serenidad.

Un paso que a mí me ha permitido ser más valiente, más poderosa y tener más fuerza.

Movimiento expresivo (PCI) con Leticia Sánchez Arregui.

Recibir clases de movimiento expresivo (PCI) con Leticia Sánchez Arregui te van a ayudar a conectar mejor con tu persona y también conocer cuáles son tus límites.

Pedir ayuda, primer paso para abordarlo.

Muchas veces tienes que tocar fondo para darte cuenta de dónde estás, coger fuerzas y volver a salir de ese agujero. No tengas miedo si ahora estás en ese agujero, puede que necesites estar ahí.

Pero si ves que llevas mucho tiempo dentro y te cuesta salir, o no sabes cómo hacerlo, busca ayuda. No por eso eres menos valiente o capaz, o lo que sea que te venga a la cabeza. La psicología es una disciplina donde encontrarás profesionales muy cualificados para abordar tu duelo.

Pero no tengas miedo de explorar otras disciplinas, más allá de la psicología, que pueden ayudarte a conectar con tu ser, con tu cuerpo, a aceptar todas las emociones que estás viviendo y colocarlas en el lugar adecuado.

Pedir ayuda es de valientes. No es fácil enfrentarse a tus miedos, tus limitaciones, tus emociones…y comenzar el camino hacia el bienestar. Pero esa senda es la que te va a permitir vivir de manera plena, así que, no lo dudes, avanza.

Hay muchas maneras de salir de este agujero: la psicología, la sofrología, el movimiento expresivo (PCI) y cómo no, el coaching. Así que busca tu «manera» y a por ello.

Hay un hito muy importante que tendrás que alcanzar: ser consciente que estás dentro del proceso de duelo, sentir que convives con él pero que tú eres quien llevas las riendas de tu vida, aunque a veces se te escapen. No tires la toalla, te mereces recorrer el camino hacia el bienestar.

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