5 claves que te ayudarán a gestionar la ira

Vivimos en un ritmo que muchas veces no nos deja parar. Vamos en automático, gestionando responsabilidades, cuidando de otras personas, trabajando… y, sin darnos cuenta, nos vamos dejando para después.

Hasta que el cuerpo habla.

Hasta que la mente no para.

Hasta que el cansancio ya no se pasa con dormir.

Y entonces aparece la pregunta:

¿Qué puedo hacer para sentirme mejor?

Aquí es donde la Sofrología puede convertirse en una gran aliada.

¿Qué es la sofrología?

La Sofrología, de manera muy resumida, es una disciplina que combina técnicas de respiración, relajación, movimiento suave y visualización para ayudarte a encontrar equilibrio entre tu cuerpo, tu mente y tus emociones.

Su nombre viene del griego:

Sos (equilibrio)

Phren (consciencia)

Logos (estudio)

Es decir, El estudio de la consciencia en equilibrio”.

Pero más allá de la definición, y en base a mi forma de transmitirla, la Sofrología es algo muy práctico: Es un entrenamiento para aprender a escucharte, regularte y sentirte mejor en tu día a día.

¿Para qué sirve la sofrología?

La Sofrología te ayuda a gestionar mejor lo que te pasa por dentro, incluso cuando lo de fuera no cambia.

Estos son algunos de sus beneficios más importantes:

1. Reducir el estrés y la ansiedad

Aprendes a activar tu cuerpo de forma consciente para salir del estado de alerta constante.

Por ejemplo:

Si sientes que tu mente no para antes de dormir, con la sofrología puedes aprender a calmarla y facilitar el descanso.

2. Mejorar la calidad del sueño

Muchas personas llegan a la cama agotadas… pero no logran desconectar.

Con prácticas sencillas, tu cuerpo aprende a entrar en un estado de relajación profunda que favorece un sueño más reparador.

3. Gestionar mejor tus emociones

No se trata de dejar de sentir, sino de no quedarte atrapada en lo que sientes.

Por ejemplo:

Si reaccionas con irritabilidad o te sientes desbordada, la sofrología te da herramientas para parar, observar y responder de otra manera.

4. Recuperar energía y vitalidad

El estrés crónico desgasta muchísimo.

La sofrología te ayuda a:

  • Detectar cuándo necesitas parar.
  • Recuperar energía.
  • Reconectar con tu cuerpo.

5. Aumentar la confianza en ti misma

    A través de la toma de consciencia, empiezas a reconectar con tus recursos internos.

    Y pasito a pasito aparece algo muy valioso: La sensación de “puedo con esto”

    6. Mejorar tus relaciones

    Cuando tú estás mejor, todo cambia.

    • Te sientes llena de alegría.
    • Tienes más paciencia.
    • Te comunicas mejor.
    • Estás más presente.

    Y eso se nota especialmente en la relación con tu pareja y con tus hijos e hijas.

    ¿Cómo es una sesión de sofrología?

    Una sesión combina:

    • Parte práctica: Respiraciones, activaciones, relajación corporal y mental, visualización guiada. Sentimientos  y sensaciones de equilibrio, serenidad, paz, quietud…
    • Parte de toma de consciencia: Observar qué has sentido, cómo lo has sentido, dónde lo has sentido… Sin juicio.

    No necesitas experiencia previa, ni un entorno especial.

    De hecho, uno de los grandes beneficios es que puedes aplicar lo que aprendes en tu vida diaria:

    • En casa
    • En el trabajo
    • Antes de dormir
    • En momentos de estrés

    ¿Para quién es la sofrología?

    La sofrología es para ti si sientes que:

    • Estás constantemente cansada o en tensión.
    • Te cuesta desconectar.
    • Te sientes sobrepasada emocionalmente.
    • Has dejado de priorizarte.
    • Quieres sentirte más en calma y en equilibrio.

    Y también si, simplemente, quieres empezar a cuidarte de verdad.

    ¿Qué pasa cuando empiezas a cuidarte?

    Cuando empiezas a dedicarte tiempo y a escucharte, pasan cosas muy bonitas:

    • Te sientes más tranquila.
    • Tienes más claridad mental.
    • Disfrutas más de tu día a día y de la gente que te rodea.
    • Mejoran tus relaciones.
    • Vuelves a conectar contigo.

    Pero cuando no lo haces…

    • El estrés se acumula.
    • Hablas mal, sobre todo, a las personas que más quieres.
    • El cuerpo se tensa.
    • Las emociones se desbordan.
    • Y acabas funcionando en modo supervivencia.

    La clave para llegar al bienestar no es hacerlo perfecto, es empezar.

    “La Sofrología no busca que cambies quién eres. Busca que vuelvas a ti.”

    Con pequeñas prácticas, repetidas en el tiempo, puedes generar cambios reales en cómo te sientes y cómo vives.

    ¿Te gustaría probarlo?

    Si sientes que esto resuena contigo, te invito a dar el primer paso.

    Puedes:

    • Probar una sesión conmigo.
    • Pedirme información sin compromiso.
    • simplemente contarme qué estás necesitando ahora mismo.

    Y si en algún momento siento que otra profesional puede ayudarte mejor, también te acompañaré en ese camino.

    No tienes que hacerlo sola.

    “Escríbeme y vemos juntas cómo puedo ayudarte a recuperar tu bienestar y tu equilibrio.”

    La ira es un estado emocional con el que puedes sentir tensión, enfado, irritación, rabia… y varía en intensidad según cómo esté tu estado de ánimo.

    La ira suele surgir cuando sientes que te atacan (física y/o verbalmente), cuando te pasa algo que te genera frustración, cuando ves algo que no te gusta o cuando, por ejemplo, alguien tiene que quedarse en la cama por no poder moverse, ya sea por enfermedad o por accidente.

    En el caso de un proceso de duelo, la ira es una de las fases que en un momento u otro vas a pasar. Cada persona tiene su propio proceso de duelo y la intensidad de cada emoción es diferente en cada una de ellas.

    La ira es una de las emociones que te ayudará a sobrevivir y te dará la fuerza para “salir del agujero”.

    En otras ocasiones a la ira le había llamado cólera, pero es lo mismo. Como te comentaba al principio, en un estado de ira podrás sentir enfado, indignación, rabia… y/o cólera. En él, te explico que te tocará aprender a gestionar la ira en la tercera fase después del regateo.

    Esto suele ser así porque después del shock, la negación y el regateo empiezas a ser consciente de que la persona que amabas se ha muerto y que no volverás a estar con ella. Es entonces cuando todas las emociones y sentimientos que has reprimido anteriormente tienen que salir en algún momento y se expresan a través de la ira, la rabia, el enfado…

    Cuando pierdes a un ser querido sientes un gran sentimiento de impotencia y vives lo ocurrido como una injusticia. ¿Por qué a mí?

    Tienes que sacarla y aprovecharte de ella, aprender a gestionar la ira, ya que puede ayudarte a “salir del agujero en el que te encuentras”.

    Si no sacas la rabia, se te va a quedar dentro y no te va a ayudar ni física ni emocionalmente. Reconócela y acéptala, te ayudará a sentirte mejor. Es necesario que atravieses esta emoción para poder seguir adelante en tu proceso de duelo.

    Gestionar la ira: cómo reconocerla y cómo aceptarla.

    Cuando estás pasando por un duelo no es fácil reconocer las emociones y mucho menos gestionarlas, pero si lo intentas, te aseguro que lo vas a conseguir.

    Para reconocer una emoción, en este caso la ira, tienes que dejarte sentir. Algo que te puede ayudar a sentir es la “meditación”.

    1. Busca un momento del día y un lugar cómodo en el que nadie te pueda molestar.
    2. Siéntate cómodamente y empieza a respirar lentamente, concentrándote en tu respiración.
    3. Yo suelo hacerlo con los ojos cerrados, pero también lo puedes hacer con los ojos abiertos. Lo importantes es que te sientas a gusto.
    4. Recuerda ese momento en el que has sentido rabia, cólera, irritación, enfado…
    5. Hazte varias preguntas: ¿qué has sentido? ¿lo has sentido en alguna parte del cuerpo? ¿cómo te has sentido? ¿qué has hecho con lo que has sentido?

    Es importante que seas consciente de cómo te hace sentir la ira y qué haces con ella. Yo te invito a que la aceptes. Para aceptarla, primero tienes que aceptar que estás pasando por un proceso de duelo y luego poquito a poco, cada vez que aparezca, ir aceptándola como parte de tu proceso:

    1. Acéptala. “Muy bien, estás aquí y para algo habrás venido. Voy a descubrirlo”.
    2. Piensa para qué ha podido venir la ira, el enfado, la irritación…
    3. Saca un aprendizaje de para qué ha venido porque te va a ayudar a gestionarla.

    Claves para gestionar la ira.

    Como siempre te digo, las emociones vienen para ayudarnos y avisarnos de algo. En este caso, la ira, tu tendrás que descubrir para qué ha venido.

    A continuación, te voy a dar 5 claves que te ayudarán a gestionarla y a sacarla:

    El cojín.

    Hay momentos en los que sientes muchísima ira por dentro pero no puedes o no sabes sacarla. Con lo que te voy a decir y con práctica poco a poco la irás sacando.

    Coge un cojín o una raqueta y empieza a dar golpes en la cama. Empieza dando golpes suavemente y cuidando tu postura, sobre todo tu espalda, y hazlo a un ritmo constante. A la vez que das golpes vas diciendo “Aaaa…” con la boca bien abierta y vas aumentando el tono en cada golpe. Esto te va a ayudar a sacar tu ira y todas las emociones que tengas dentro de ti.

    Respétate en todo momento, y cuando no puedas más o no quieras seguir, para y descansa. Al principio puede resultar duro, pero es una forma muy buena para descargar y gestionar esa emoción.

    El monte.

    También puedes ir al monte y gritar. En el monte puedes encontrar un espacio en el que te sientas a gusto y gritar para sacar todo lo que tengas dentro. Es importante que cuides tu voz, ya que para gritar también hay que saber hacerlo.

    Utilizar la naturaleza como espacio de desahogo es muy bueno porque la naturaleza te ayuda a conectar mejor con tu ser y de esa manera es más fácil gestionar las emociones.

    La música.

    Algo que a mí me funciona muy bien es poner a tope la música que me gusta y cantarla gritando. Acabo sacando todo. Además, me pongo a bailar y a saltar, y es muy sanador.

    Lo que consigues haciendo esto es cambiar tu estado de ánimo. Si sientes la rabia y no consigues cambiar el chip, puedes hacer este ejercicio y verás cómo después te sientes con una energía más liberadora y alegre.

    Manifestación artística.

    Puedes utilizar cualquier manifestación artística como escribir, pintar, modelar, bailar, tocar un instrumento… Cualquier cosa que te ayude a sacar esa ira y expresar lo que sientes dentro.

    Yo suelo escribir lo que siento y esto me ayuda a liberarme. Es como si sacara esa información de mi cabeza o de mi cuerpo y dejase hueco para cosas nuevas.

    El ejercicio.

    Hacer ejercicio siempre es bueno, pero cuando estás pasando por un proceso de duelo es indispensable. Hay muchas maneras de hacer ejercicio: puedes ir a andar 30 minutos, practicar regularmente un deporte que te guste o ir al gimnasio. Haciendo ejercicio liberamos endorfinas, y éstas nos ayudan a sentirnos mejor.

    Estos 5 ejercicios te ayudarán a sacar la ira y a gestionarla mejor, ya que una vez que la sacas, sabes para qué viene y es más fácil su aceptación. Cuando aprendes a gestionar bien la ira puedes enfrentarte mejor a la “amenaza” y creas inconscientemente mecanismos que podrás utilizar en el futuro.

    Y tú, ¿cómo vives esta emoción? ¿Qué trucos sigues para gestionar la ira? 

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