Vivo un proceso de duelo y me merezco ser feliz

(Si lees el artículo hasta el final tienes un regalito…)

«Duermo siete u ocho horas, pero me levanto agotada.»

Es una frase que escucho con frecuencia.

Muchas personas creen que dormir consiste simplemente en pasar suficientes horas en la cama. Sin embargo, el verdadero descanso va mucho más allá de la cantidad de horas que dormimos.

Podemos dormir ocho horas y seguir sintiéndonos cansadas.

Podemos acostarnos temprano y levantarnos sin energía.

Podemos pasar toda la noche en la cama y sentir que nuestro cuerpo y nuestra mente no han descansado realmente.

Si te sientes identificada con ésto, quizás no sea una cuestión de cantidad de sueño, sino de calidad.

Y ahí es donde entra en juego el sueño reparador.

¿Qué es un sueño reparador?

Un sueño reparador es aquel que permite que nuestro organismo se recupere física, mental y emocionalmente. Y que al despertarnos nos sintamos con ganas de levantarnos y con una energía que se va activando.

Durante el descanso nocturno, nuestro cuerpo realiza funciones fundamentales:

  • Recupera energía.
  • Regula hormonas.
  • Consolida aprendizajes y recuerdos.
  • Fortalece el sistema inmunitario.
  • Procesa emociones y experiencias vividas durante el día.

Como dice el Dr. del sueño (el Dr. Eduard Estivill, especialista en medicina del sueño), cuando dormimos es como si estuviésemos en un taller para que nuestro cerebro pueda reparar lo que se ha desgastado y recolocar todo lo que se haya podido “mover”. Además, él también dice que el sueño no solo es descanso: Es VIDA.

Cuando este proceso se ve alterado, empezamos a notar sus efectos en nuestra vida cotidiana.

Señales de que tu sueño no está siendo reparador

Quizás duermes las horas recomendadas, pero, aun así:

  • Te cuesta levantarte por las mañanas.
  • Te notas emocionalmente desbordada con facilidad.
  • Necesitas varios cafés para arrancar el día.
  • Te sientes cansada desde primera hora.
  • Te cuesta concentrarte.
  • Estás más irritable o sensible.
  • Sientes que te falta paciencia.

A menudo normalizamos estas señales porque pensamos que forman parte del ritmo de vida actual.

Pero NO deberían convertirse en nuestro estado habitual.

Cuando el descanso no llega, todo se resiente

La falta de sueño reparador afecta mucho más de lo que imaginamos.

A nivel físico

  • Fatiga constante.
  • Dolores musculares.
  • Tensión corporal.
  • Dolores de cabeza.
  • Menor capacidad de recuperación.
  • Bajada de defensas. 

A nivel emocional 

  • Mayor ansiedad.
  • Irritabilidad.
  • Sensación de agobio.
  • Tristeza o apatía.
  • Dificultad para gestionar las emociones. 

En nuestras relaciones

Cuando estamos agotadas resulta más difícil estar presentes.

Tenemos menos paciencia.

Respondemos con más tensión.

Nos cuesta disfrutar de los momentos cotidianos.

Y poco a poco sentimos que funcionamos en piloto automático.

El estrés: Uno de los grandes enemigos del descanso

Muchas veces pensamos que tenemos un problema de sueño cuando en realidad tenemos un exceso de activación.

Pasamos el día resolviendo tareas, tomando decisiones, atendiendo responsabilidades y respondiendo a las necesidades de otras personas.

Nuestro cuerpo y nuestra mente terminan cansados.

Pero nuestro sistema nervioso sigue alerta, no le dejamos descansar.

Es como intentar dormir con el motor todavía encendido.

Por eso algunas personas consiguen dormirse pero se despiertan varias veces durante la noche.

Otras tardan mucho en conciliar el sueño.

Y otras se levantan cansadas aunque hayan dormido muchas horas.

 ¿Cómo puede ayudarte la Sofrología?

La Sofrología ofrece herramientas sencillas y eficaces para favorecer un descanso más profundo y reparador.

A través de técnicas de respiración, relajación dinámica, consciencia corporal y visualización positiva, aprendemos a:

  • Reducir la activación mental.
  • Liberar tensiones acumuladas.
  • Escuchar las señales del cuerpo.
  • Recuperar una sensación de calma, seguridad y profundo bienestar.
  • Favorecer la transición hacia el descanso.

No se trata de obligarnos a dormir.

Se trata de crear las condiciones adecuadas para que el sueño aparezca de forma natural.

Con la práctica, muchas personas descubren que descansan mejor, recuperan energía y afrontan el día con más serenidad y equilibrio.

Un regalo para ayudarte a descansar mejor

He preparado un audio gratuito de Sofrología pensado para escuchar antes de dormir.

Es una práctica suave que te ayudará a desconectar del ritmo del día, relajar el cuerpo y preparar tu mente para un descanso más profundo y reparador.

Si quieres recibirlo, pincha AQUÍ y te lo enviaré encantada.

Porque a veces el primer paso para sentirnos mejor no es hacer más…

Es aprender a descansar de verdad.

¿Te gustaría recuperar un descanso reparador? 

Si llevas tiempo sintiéndote cansada, te cuesta desconectar o sientes que el estrés está afectando a tu bienestar, la Sofrología puede ayudarte.

Puedes escribirme a través del formulario y valoraremos juntas qué necesitas en este momento.

Y si considero que otra profesional puede acompañarte mejor, también te orientaré con total honestidad.

Tu bienestar merece atención.

Y descansar bien es una parte fundamental de él.

El tema de la muerte es como un tabú para nuestra sociedad. No se puede hablar sobre ella, no podemos expresar nuestros sentimientos y emociones… Lo que se consigue con esto es que cada vez que tenemos que transitar por un proceso de duelo, éste se convierte en algo oscuro para lo que no nos han educado y no sabemos gestionar.

No sabemos identificar nuestras emociones, nos da vergüenza y/o miedo mostrar lo que sentimos…. Además, según la educación y los valores de cada persona, muchas veces nos viene el sentimiento de culpabilidad a la hora de afrontar la vida y ser feliz.

Según qué proceso de duelo estés pasando te sentirás culpable por algo: por volver a sonreír, por volver a ser feliz, por volver a enamorarte, por adoptar otra mascota, por olvidarte alguna fecha importante…

¿Por qué me siento culpable si quiero ser feliz?

Es natural sentirse culpable, no pasa nada. Como siempre digo, lo importante es detectar “eso” que te está bloqueando. Es el primer paso para poder desbloquear lo que te ocurre y seguir adelante.

Reflexiona sobre ¿por qué me siento culpable? ¿para qué me siento culpable? ¿de dónde viene esta culpabilidad? ¿me ayuda sentirme así?

Es importante tener en cuenta que, si no haces daño a nadie, tú estás haciendo las cosas como mejor sabes y sientes.

Una vez hecha esa reflexión, puedes hacerte varias preguntas para ver si puedes empezar a sentirte más libre y volver a ser feliz: ¿qué cosas positivas me trae sentirme culpable? ¿y qué cosas negativas? ¿qué puedo hacer para sentirme menos culpable? ¿cómo quiero sentirme y qué puedo hacer para sentirme así?

Y lo más importante es que: sí, te mereces ser feliz. Te mereces todo lo bueno que te pueda pasar, te mereces volver a sonreír, y te mereces disfrutar de la vida.

En el caso de un proceso de duelo por el fallecimiento de una persona querida nos cuesta mucho sentir que merecemos todo esto. Pero piensa, ¿crees que esa persona no querría que volvieses a ser feliz? ¡Pues claro que sí!

Algo que he aprendido después de negarlo mucho y no aceptarlo ha sido que la vida te quita mucho, pero también te da mucho. Te ha quitado algo o alguien que querías mucho, sí. Pero la llave para seguir adelante la tienes tú.

¿Cómo recuperar la felicidad?

Es probable que te toque realizar un gran trabajo personal, incluso necesites la ayuda de profesionales y necesites abordarlo desde lo terapéutico, pero merece la pena y terminará siendo un aprendizaje del que sacar un montón de cosas positivas.

Incluso, si hay menores de por medio, este cambio de actitud verás que redundará en la educación y las emociones que les transmitas. Este enfoque no quiere decir que des gracias a la vida por quitarte a tu ser querido, sino que tú te responsabilizas de la postura ante lo que te ha pasado y decides seguir andando con una actitud positiva y con ganas de aprender.

El trabajo personal que necesitas para hacer las paces con la vida puede ser largo y es un camino que te toca recorrer si quieres sentir paz, bienestar y no volver a preguntarte si realmente mereces ser feliz. Aunque ahora lo veas todo negro, es posible revertir estas emociones. Poquito a poco, pasito a pasito todo es posible.

¿Qué vas a hacer con lo que te ha pasado? ¿Te vas a quedar llorando y sufriendo para siempre, o quieres estar mejor y aprender de lo que te ha ocurrido y convertirte en tu mejor versión? ¡Pasa a la acción y, si necesitas apoyo profesional, no dudes en contactar conmigo!

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